jueves, 18 de noviembre de 2010

Somos como el agua...

 

 

A lo largo de la vida, nos topamos con situaciones, personas, acontecimientos... de todo tipo, color, tamaño y envergadura... algunos felices, otros más bien tristes... algunos positivos, mientras que otros sólo parecen aportar cosas negativas.

Pero creo que siempre todo lo que vivimos es positivo. Podemos no sentirlo como tal en el momento en que ocurre, podemos sentir que tal o cual persona sólo tuvo un efecto negativo sobre nosotros. Pero cuando miramos para atrás, sin necesidad de hacerlo demasiado en el futuro, a la distancia, sino al poco tiempo de lo acontecido... siempre que analizamos lo que hemos vivido, podremos descubrir que hasta las personas más malvadas o insensibles, las situaciones más tristes o negativas, siempre aportan algo positivo a nuestra vida. Porque de ellas aprendemos, y este aprender significa crecer y mejorar y evolucionar.

Por esto es que creo que somos como el agua... imaginá cascadas... cataratas... el agua fluye por ellas y se forman porque se topan con piedras, con rocas, que intentan detener el fluir de la corriente de agua... pero ésta encuentra la forma de pasar, rodeándolas. Si le retiramos las piedras  del camino a las cascadas, perderían su canción.

Son los obstáculos los que hacen que nuestras aguas prosigan. Ninguna roca, por más dura y resistente que sea, es capaz de detener el agua. Ésta tiene la sabiduría para contonearla y seguir adelante, con la fuerza de la suavidad...

Nada es más suave y, al mismo tiempo, tan fuerte como el agua, que fluye firme y lentamente, con la sabiduría de tener el mismo destino del hombre: seguir adelante...

Asi también es nuestra vida. Los obstáculos existen para hacernos caminar cada vez más firmes, más determinados, totalmente entregados, confiando plenamente en la existencia.

Por eso, cuando el sufrimiento toque a tu puerta no te lamentes ni te angusties (sé que es mucho más fácil decirlo que hacerlo, porque hay que estar en ese momento.. ya que todo aquello que nos hace doler es porque estamos unidos a esa persona o situación afectiva o emocionalmente..), intentá ser un testigo de tu dolor, y sentite privilegiado porque después de los obstáculos, resurge el alma mucho más fortalecida y preparada para enfrentarse a los desafíos de la vida.

Lo importante es siempre amar, hasta a aquél que creemos que no lo necesita o no lo merece, amar siempre... porque venimos a este mundo a aprender a amar, sólo eso... entonces, siempre amá, poco o mucho, eso no es lo importante siempre y cuando ames... porque solo el amor realiza la maravillosa magia de multiplicarse cuando se divide.

Y perdonar, perdonar, perdonar... primero a nosotros mismos, porque el perdón libera el corazón de resentimiento y nos permite abrirnos a nuevas emociones.

Seamos como el agua, usemos las piedras del camino para mantener bella la canción de nuestra vida. Podemos aprender y crecer con los duros golpes... y también lo podemos hacer con los suaves toques  en el alma... 

Hoy te toco el alma... estoy a tu lado, en tu vida, luego de todas las piedras que hemos tenido que surcar, contornear y rodear.. para que de ahora en más enfrentemos las posibles piedras juntos, creciendo y fortaleciéndonos unidos... y para darte esos suaves toques en el alma, que te mimen y te hagan sonreir, siempre amándote... mucho o poco, eso es algo que simplemente se da ... pero sí amándote.

 

4 comentarios:

Loló dijo...

Jeannie, tu fortaleza me sirve de ejemplo a seguir cada dia, porque a pesar de las grandes rocas en tu camino, siempre saliste fortalecida, lista para seguir entregandote, amando, perdonando, y eso es algo que valoro mucho en vos. Sos exactamente como el agua, fuerte y tan suave a la vez. beso

Juan Carlos dijo...

Me gusta esta página!!!

Jean dijo...

Loló, no vale escribir este tipo de comments, y lo sabés!! Si estoy con la sensibilidad a flor de piel estos días, mucho más que de costumbre, y me estás haciendo moquear!! Te quiero amiga!! Beso grande! =)

Jean dijo...

Juan Carlos... MUCHAS GRACIAS!!! Espero verte seguido por aquí... un abrazo